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lunes, 19 de julio de 2010
Escuchar la música creada por Idrissa Soumaoro es un sentimiento personal e intransferible. Primero de todo parece como si al sonar las notas de su disco titulado Köte (2003) en mi reproductor, hubiérame saltado el orden natural de la historia de la música que archivo en mi memoria. Hace muchos... muchísimos años tuve la inmensa suerte de asistir a un concierto de los norteamericanos Canned Heat con la banda al completo, incluido su desparecido y mítico cantante Bob Hite "The Bear" -El Oso- al frente. Sus influencias, como las de todas las bandas de rithym and blues de la época, eran los viejos bluesman que tocaban a primeros del siglo XX en las orillas del Mississippi (Robert Johnson). Incluso seguro que escuchaban a los sucesores de éstos, Muddy Waters, Memphis Slim, etc. Idrissa o su música ancestral son el autentico inspirador de las banda, aunque ellos no lo sepan. El uso de la guitarra de blues en África ha sido divulgada por su amigo Alí Farka en todos los rincones del mundo musical. Idrissa también lo hace como el maestro. Además la humilde armónica, magistralmente tocada de una forma contenida y afinada, muestra otro punto de convergencia. Pero lo que me ha pasmado y casi me ha hecho caer de mi butaca es la dulce, profunda, empastada voz que luce Idrissa Soumaoro. Toda una sorpresa para mí, y para El Oso, si pudiera oírlo, aunque no debería serlo si repasáramos por encima su biografía.
Las credenciales musicales de Idrissa Soumaoro son impecables. Habiendo aprendido su oficio con Les Ambassadeurs du Motel de Salif Keita en Bamako. Ha sido gran maestro dentro de la música de Malí, que no es poco. Condecorado por las autoridades como Caballero de la Orden Nacional de Malí, en reconocimiento a su contribución a la cultura y la música maliense y del mundo añado yo. Todos estos honores no pasaron desapercibidos al marfilense y gran maestro de la música moderna africana Ibrahim Sylla, a la sazón excelente productor a su vez de nada más y nada menos que de Salif Keita, Baaba Maal, Ismael Lo, entre otros muchos.El resultado de tan insigne colaboración es su álbum Köte, que ahora recomiendo.
Idrissa es una persona increíble, de día es profesor de música para niños con discapacidad visual y les enseña a leer a través del uso de braille y más tarde por las noches toca su música enraizada en el blues. Conocido por sus compatriotas por ser un cantante satírico, le gusta aportar su granito de arena en la educación social. Por supuesto que hay confluencias con las canciones de Ali Farka o Boubacar Traoré, pero en Köte hay una frescura y una originalidad que hacen de este trabajo algo excepcional. Y todavía no he podido encontrar Djitoumou, titulo de su nuevo trabajo después de siete años de silencio. Eso sí, he repasado varias veces las tres canciones que incluye su myspace, Bèrèbèrè junto a Ali Farka y un par de temas de una calidad técnica sobresaliente que tiene poco que ver con este su primer CD. ¡Ah qué bueno es Bó Kolo! salgo en su búsqueda...
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Les Triaboliques: Rivermudtwilight
crossing the stone bridge - 6:55
Es muy difícil hacer lo que a uno le dé la gana. Primero porque en nuestro interior existen condicionamientos que nos marcan los caminos, pero esto es un asunto filosófico al que este blog todavía no ha llegado. Y luego tenemos las obligaciones externas a las que todos nos sometemos. Si lo llevamos al mundo musical, la imagen, la fama o simplemente la subsistencia más prosaica lleva a los compositores y artistas a hacer lo que no les gusta. Aunque algunos han resuelto el problema.
Les Triaboliques son tres excelentes músicos que han editado este Rivermudtwilight, donde donde realmente se nota que hacen lo que les gusta: Justin Adams, Lu Edmonds y Ben Mendelson son tres veteranos artistas con mucha experiencia como músicos de estudio que se han unido para este trabajo innovador. La característica es que tocan sólo cuerda pulsada, es decir guitarras y derivados hasta llegar a una veintena de instrumentos distintos más el apoyo de alguna percusión.
Rivermudtwilight, titulo genérico del CD, se podría traducir en algo así como un fuego en un pantano cenagoso desde el fondo del río. Los once temas que contiene exhalan libertad y buen hacer en sus notas. Casi todos compuestos por ellos mismos aunque aparece un clásico como "Don't Let Me Be Misunderstood" (recuerdo la versión de The Animals).
El resultado suena geográficamente disperso. Un poco de los ouds del desierto del Sáhara, junto a los limos de la desembocadura del Mississippi, algún canto rodado procedente de un torrente de los Balcanes gitanos, arena de una playa cubana, y como remate un poco de sedimento sagrado del Ganges indio, todo mezclado suena en el origen de esta fascinante música sin etiquetas.
Les Triaboliques son tres excelentes músicos que han editado este Rivermudtwilight, donde donde realmente se nota que hacen lo que les gusta: Justin Adams, Lu Edmonds y Ben Mendelson son tres veteranos artistas con mucha experiencia como músicos de estudio que se han unido para este trabajo innovador. La característica es que tocan sólo cuerda pulsada, es decir guitarras y derivados hasta llegar a una veintena de instrumentos distintos más el apoyo de alguna percusión.
Rivermudtwilight, titulo genérico del CD, se podría traducir en algo así como un fuego en un pantano cenagoso desde el fondo del río. Los once temas que contiene exhalan libertad y buen hacer en sus notas. Casi todos compuestos por ellos mismos aunque aparece un clásico como "Don't Let Me Be Misunderstood" (recuerdo la versión de The Animals).
El resultado suena geográficamente disperso. Un poco de los ouds del desierto del Sáhara, junto a los limos de la desembocadura del Mississippi, algún canto rodado procedente de un torrente de los Balcanes gitanos, arena de una playa cubana, y como remate un poco de sedimento sagrado del Ganges indio, todo mezclado suena en el origen de esta fascinante música sin etiquetas.
lunes, 22 de junio de 2009
Tinariwen | Imidiwan : Compañeros
Tahult In - 4:10
Quien haya convivido con el pueblo Tuareg sabrá de la dureza del medio en que habitan. No tienen patria ni fronteras. Su ley no está escrita, se trasmite de generación en generación y es aplicada por sus líderes tribales. Cuando los miras desde abajo, la estatura media de un targuí podría alcanzar casi los dos metros de altura, sabes que no se venden y que necesitan poco para vivir, sólo su dignidad y el desierto, su verdadero hogar. De la misma forma es su música, sin ninguna concesión. No componen ninguna canción para que a un occidental nos suene a nuestro gusto. Son adustos y un tanto antipáticos aunque practican la ley de la hospitalidad sin limitación alguna. Eso sí, si quieres beber en sus fuentes culturales, pilares de la actual música popular de occidente, debes escuchar a una de las más emblemáticas y conocidas de sus bandas.
Tinariwen pondrá su cuarto álbum en circulación a finales de este mes. Lleva por título Imidiwan. Un solidario emblema marcado por los simbolos de su lengua que significa Compañeros. Ha sido grabado en la ciudad maliense de Tessalit (Adrar des Ifoghas) y producido por el experimentado productor en estos sonidos Jean-Paul Romann. Los espacios abiertos del Sahara con sus interminables y sinuosas dunas dan el carácter a los ritmos que originaron el blues. Lo que concede a su música un significado universal, transmisora de una carga emocional difícil de encontrar en estos tiempos donde impera el marketing. El trabajo incluye unas imágenes en DVD donde la guitarra eléctrica de Ibrahim Ag Alhabiby siempre está presente. Aquí un adelanto.
Tinariwen pondrá su cuarto álbum en circulación a finales de este mes. Lleva por título Imidiwan. Un solidario emblema marcado por los simbolos de su lengua que significa Compañeros. Ha sido grabado en la ciudad maliense de Tessalit (Adrar des Ifoghas) y producido por el experimentado productor en estos sonidos Jean-Paul Romann. Los espacios abiertos del Sahara con sus interminables y sinuosas dunas dan el carácter a los ritmos que originaron el blues. Lo que concede a su música un significado universal, transmisora de una carga emocional difícil de encontrar en estos tiempos donde impera el marketing. El trabajo incluye unas imágenes en DVD donde la guitarra eléctrica de Ibrahim Ag Alhabiby siempre está presente. Aquí un adelanto.
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miércoles, 10 de junio de 2009
Vieux Farka Touré - Fondo
Paradise - 4:55
La tradición y la herencia es un hecho fundamental en la cultura africana, hasta hace dos días la trasmisión oral era su única forma de conservarlas. Todo el que se ha relacionado alguna vez con africanos lo sabe bien. Six Deegres es uno de los ellos discográficos más importantes de world music, y conociéndolo ha firmado un contrato con Vieux Farka Touré hijo de Ali Ibrahim "Farka" Touré uno de los más grandes músicos africanos que simbolicamente lo nombró su heredero al participar en su CD de debut, además de rodearlo de su mejores y más fieles colegas, como son Toumani Diabaté y Afel Bocoum.
El primer efecto del contrato ha sido la edición del segundo disco del joven de 28 años Vieux, que lleva como sintomático título genérico Fondo (camino). Es curioso los alias que a veces toman los africanos. Por ejemplo los wolof nombran Pap (papá) al hijo que se llama igual que el padre. Es común ver como un niño que apenas levanta dos palmos del suelo es llamado por todos sus mayores papá. Así que el alias Vieux (viejo) debe tener algún significado parecido en este caso también.
La segunda consecuencia será una mayor distribución y conocimiento de su música en todo occidente. Este hecho no ha significado que los nuevos temas hayan tomado un rumbo más comercial. Todo lo contrario, Vieux se mantiene firme en lo que el ha denominado Koroboro Rock. Koroboro es el nombre con el que se autodenominan la etnia Songhai de la que forman parte los Farka Touré ubicada en el norte de Malí. Musicalmente hablando consiste en una base tradicional fusionada con mucho rock and roll, algo de reggae, pop, e incluso algún toque de salsa.
El sonido del disco ha conservado la crudeza y la fuerza que el vecino desierto les regala, contrastando con las sutilezas que la kora de Toumani Diabaté expone en Paradise. Afel Bocoum colabora con sus voz en tres canciones cumpliendo la segura promesa que le dio a su padre. Y los sonidos Koroboro lo hacen asequible a una inmensa mayoría de aficionados a la buena música.
Es una suerte que Vieux Farka Touré abandonara su carrera de militar y que su padre le reconociera como su sucesor. Todos hemos salido ganando, la tradición se trasmite a una nueva generación, y los oídos occidentales podemos seguir gozando de tan bellos sonidos.
El primer efecto del contrato ha sido la edición del segundo disco del joven de 28 años Vieux, que lleva como sintomático título genérico Fondo (camino). Es curioso los alias que a veces toman los africanos. Por ejemplo los wolof nombran Pap (papá) al hijo que se llama igual que el padre. Es común ver como un niño que apenas levanta dos palmos del suelo es llamado por todos sus mayores papá. Así que el alias Vieux (viejo) debe tener algún significado parecido en este caso también.
La segunda consecuencia será una mayor distribución y conocimiento de su música en todo occidente. Este hecho no ha significado que los nuevos temas hayan tomado un rumbo más comercial. Todo lo contrario, Vieux se mantiene firme en lo que el ha denominado Koroboro Rock. Koroboro es el nombre con el que se autodenominan la etnia Songhai de la que forman parte los Farka Touré ubicada en el norte de Malí. Musicalmente hablando consiste en una base tradicional fusionada con mucho rock and roll, algo de reggae, pop, e incluso algún toque de salsa.
El sonido del disco ha conservado la crudeza y la fuerza que el vecino desierto les regala, contrastando con las sutilezas que la kora de Toumani Diabaté expone en Paradise. Afel Bocoum colabora con sus voz en tres canciones cumpliendo la segura promesa que le dio a su padre. Y los sonidos Koroboro lo hacen asequible a una inmensa mayoría de aficionados a la buena música.
Es una suerte que Vieux Farka Touré abandonara su carrera de militar y que su padre le reconociera como su sucesor. Todos hemos salido ganando, la tradición se trasmite a una nueva generación, y los oídos occidentales podemos seguir gozando de tan bellos sonidos.
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lunes, 1 de junio de 2009
Justin Adams & Juldeh Camara - Tell No Lies
Tonio Yima - 4:33
Este es el segundo capítulo del estudio sobre los orígenes del blues que están publicando en forma de CD el gambiano Juldeh Camara, interprete del Ritti (violín de una cuerda), junto al productor y guitarrista británico Justin Adams. Lo han titulado Tell No Lies (No digas mentiras), y según sus declaraciones busca los orígenes de todo el rhythm & blues, en especial se basa en la obra de Muddy Waters y Bo Diddley.
En la primera parte, Soul Science, ya dieron muestra de una perfecta sincronización entre los dos estilos culturales, por cierto muy celebrado por los lectores mexicanos del blog a juzgar por sus comentarios. En Tell No Lies vuelven a incidir bajo la supervisión del sello Real World. Existe un buen vídeo con las opiniones de los dos protogonistas sólo visible en el sitio de la compañía. Unas grabaciones perfectas para los amantes del buen blues, aunque algo excesivamente rudas en su sonido para oídos sensibles.
Conviene recordar al resto de personal: Juldeh Camara - Vocal, Ritti, Kologo / Justin Adams - Guitarras eléctrica y acústica, Vocal, Percusión, Piano, Bajo / Salah Dawson Miller – Percusión / Mim Suleiman – Vocal / Billy Fuller - Bajo eléctrico y Contrabajo / Simon Edwards - Mini Bajo
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jueves, 21 de mayo de 2009
Daby Touré & Skip McDonald - Call My Name
Daby Touré & Skip McDonald - Riddem
Es realmente fascinante sentir como la música africana, esta vez encarnada en el mauritano Daby Touré, viene a rescatar las rígidas estructuras del blues norteamericano, representado por el fantástico guitarrista Skip McDonald, más conocido como Little Axe. Un recibimiento que no se diferenciaría mucho al que una ONG occidental tuviera en la llegada a un campo de refugiados. Los dos músicos se han unido para grabar Call My Name bajo el manto protector del sello Real World; seis temas que descargan la gravedad del blues y dan peso a la ligereza de las melodías africanas. Otro acierto más en un nuevo cruce de culturas con la misma madre.
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miércoles, 29 de abril de 2009
Van Morrison - Astral Weeks (Live)
Van Morrison celebra los cuarenta años del nacimiento de una de sus obras maestras. Y lo hace editando un nuevo álbum que contiene la grabación del concierto que el cantante ofreció en noviembre de 2008 en el Hollywood Bowl de Los Ángeles y en el que interpretó Astral Weeks, editado originalmente en 1968, y valorado por muchos críticos como uno de los mejores álbumes de todos los tiempos
Astral Weeks: Live at the Hollywood Bowl tiene una duración de más de 71 minutos (el primero apenas sobrepasaba los 47) y contiene todas las canciones originales aunque en diferente orden, más “Listen To The Lion-The Lion Speaks” y “Common One”, aparecidas en posteriores trabajos y tocadas al final del concierto.
En esta nueva grabación aparece un Morrison que denota una voz profunda y con una riqueza de matices que ha ganado con el tiempo aunque con tonos un poco más sosegados y sombríos, sin duda causado por el paso de los años. Inspiradas armonías de jazz acústico, folk-blues, y aires célticos pueblan la grabación con nuevas sugerencias, consiguiendo de nuevo ese sonido fluido, místico e hipnótico que rinde homenaje a la intención primigenia de la obra. La recreación de la oscuridad angustiosa del original es expuesta fielmente por sus músicos, que ya trabajaron juntos con anterioridad, más el añadido de una fantástica sección de cuerda.
Astral Weeks Live at The Hollywood Bowl no supone una variación del concepto original pero si un cambio de registro y matices, con un Morrison muy experimentado y cerebral, que nos hace recorrer en un intenso viaje de cuarenta años hacia los orígenes creativos del "Tigre de Belfast".
Astral Weeks: Live at the Hollywood Bowl tiene una duración de más de 71 minutos (el primero apenas sobrepasaba los 47) y contiene todas las canciones originales aunque en diferente orden, más “Listen To The Lion-The Lion Speaks” y “Common One”, aparecidas en posteriores trabajos y tocadas al final del concierto.
En esta nueva grabación aparece un Morrison que denota una voz profunda y con una riqueza de matices que ha ganado con el tiempo aunque con tonos un poco más sosegados y sombríos, sin duda causado por el paso de los años. Inspiradas armonías de jazz acústico, folk-blues, y aires célticos pueblan la grabación con nuevas sugerencias, consiguiendo de nuevo ese sonido fluido, místico e hipnótico que rinde homenaje a la intención primigenia de la obra. La recreación de la oscuridad angustiosa del original es expuesta fielmente por sus músicos, que ya trabajaron juntos con anterioridad, más el añadido de una fantástica sección de cuerda.
Astral Weeks Live at The Hollywood Bowl no supone una variación del concepto original pero si un cambio de registro y matices, con un Morrison muy experimentado y cerebral, que nos hace recorrer en un intenso viaje de cuarenta años hacia los orígenes creativos del "Tigre de Belfast".
jueves, 29 de enero de 2009
En memoria de John Martyn
Leo la noticia de la muerte de John Martyn, uno de mis compositores favoritos. Llevaba un tiempo enfermo según podía leer en alguna reseña que aparecía por los rincones de los medios de información musicales. La mala nueva me ha pillado con un medio-artículo varado en mi sección borrador del blog que ya nunca terminaré. Al releer las notas tomadas me parecen un justo recuerdo a su memoria.
Es dificil expresar la alegria de encontrar un viejo amigo,
su voz expresa la emocion de un diario personal,
maltratado por las discigraficas sigue cantando como algo natural,
para el que no lo conozca es una oportunidad,
canciones como letanías,
catarsis expiatorias de lo sufrido expresadas a traves del blues.
Os dejo con una de sus últimas apariciones en público, fue en la televisión británica en el programa de Jools Holland en 2004. Al mismo tiempo de la edición de lo que ya es su último álbum On The Cobbles. Descanse en paz.
lunes, 14 de mayo de 2007
En busca de una canción
La historia de la música se repite una y otra vez. Los grandes compositores, muchas veces, tiene poco o ningún éxito entre sus contemporáneos. Esto es parte de lo que nos cuenta Wim Wenders en The Soul of a Man, la segunda parte de los documentales Martin Scorsese Presents The Blues.
La estructura del documental semeja un gran árbol cuyas raíces son los viejos bluesman del delta del Mississippi. Y la más profunda es la voz de Blind Willie Johnson enviada al espacio en la sonda espacial Voyager en 1977, como representante de la música americana del siglo XX. Con sobrecogedoras imágenes del espacio y una recreación del cantante comienza el film.
Otra rama de la historia del blues crece a través de Skip James, un contrabandista de licor en los años 20 que logra grabar dos sesiones con cerca de una veintena de canciones fundamentales en lo que será la música popular. Su alucinante reaparición, después de 30 años "missing", en el Festival de Newport de 1966 es una de las muchas imágenes por las que vale la pena contemplar este film.
Pero lo que más me ha impactado es la historia de J.B. Lenoir, ninguneado por la industria de su tiempo y admirado después de su accidentada muerte por sus extraordinarias canciones.
El documental utiliza regularmente el efectivo recurso de las comparaciones. El vídeo subido es una buena muestra de este hecho. Solapa el documental rescatado por Wenders sobre Lenoir del matrimonio sueco Steve y Ronnog Seaberg, los únicos que creyeron en él, y las versiones que realiza el director alemán de las estrellas actuales versionando sus canciones.
Como escribía al principio, la historia se repite, y en estos tiempos de crisis de la industria discográfica, seguro que sigue habiendo compositores creativos por descubrir, lo que también estoy seguro es que no se encuentran entre los números 1 de las listas de éxito.
La estructura del documental semeja un gran árbol cuyas raíces son los viejos bluesman del delta del Mississippi. Y la más profunda es la voz de Blind Willie Johnson enviada al espacio en la sonda espacial Voyager en 1977, como representante de la música americana del siglo XX. Con sobrecogedoras imágenes del espacio y una recreación del cantante comienza el film.
Otra rama de la historia del blues crece a través de Skip James, un contrabandista de licor en los años 20 que logra grabar dos sesiones con cerca de una veintena de canciones fundamentales en lo que será la música popular. Su alucinante reaparición, después de 30 años "missing", en el Festival de Newport de 1966 es una de las muchas imágenes por las que vale la pena contemplar este film.
Pero lo que más me ha impactado es la historia de J.B. Lenoir, ninguneado por la industria de su tiempo y admirado después de su accidentada muerte por sus extraordinarias canciones.
El documental utiliza regularmente el efectivo recurso de las comparaciones. El vídeo subido es una buena muestra de este hecho. Solapa el documental rescatado por Wenders sobre Lenoir del matrimonio sueco Steve y Ronnog Seaberg, los únicos que creyeron en él, y las versiones que realiza el director alemán de las estrellas actuales versionando sus canciones.
Como escribía al principio, la historia se repite, y en estos tiempos de crisis de la industria discográfica, seguro que sigue habiendo compositores creativos por descubrir, lo que también estoy seguro es que no se encuentran entre los números 1 de las listas de éxito.
domingo, 15 de abril de 2007
Joan Armatrading: Into the blues
Desde hace unos días está rulando por You Tube "A Women in Love" single que anuncia, después de un largo paréntesis, la vuelta de Joan Armatrading a los escenarios con la presentación de un nuevo CD que llevará por título Into The Blues.
Algunos “puretillas” recordamos como a finales de los 70 y primeros de los 80 una joven negra llenaba los platos de nuestros equipos de música con vinilos donde sonaba su potente y dura voz sobre una simple y limpia sección rítmica de bajo y batería en los compases clásicos del blues.
Ahora rememoro aquellos tiempos con este vídeo de no muy buen sonido. Para los interesados recomiendo la vista a MySpacejoanarmatrading para una escucha más detenida.
Algunos “puretillas” recordamos como a finales de los 70 y primeros de los 80 una joven negra llenaba los platos de nuestros equipos de música con vinilos donde sonaba su potente y dura voz sobre una simple y limpia sección rítmica de bajo y batería en los compases clásicos del blues.
Ahora rememoro aquellos tiempos con este vídeo de no muy buen sonido. Para los interesados recomiendo la vista a MySpacejoanarmatrading para una escucha más detenida.
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