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miércoles, 8 de febrero de 2006

Walk the Line; una visión "hollywoodense" del sufrimiento

Johnny Cash junto a June Carter Cash

La verdad, nunca me ha gustado la música country americana, la asociaba a esa tipo de gente que conduce camiones a través de los estados americanos y se dedicaban a matar tipos con el pelo largo (Easy raider).

Aunque cuando empecé a salir por ahí, acababa de cumplir los quince, hace ya algunas décadas, escuchaba las músicas de la época. Admiraba profundamente a Bob Dylan quién me llevo a conocer a Johnny Cash cantando desde la prisión de San Quintín.

A dos años de su muerte (12/9/03), la "leyenda" del country sigue creciendo, y más va a aumentar con el estreno de la película Walk the Line, reflejo de su canción con el mismo título. El film está basado en sólo dos líneas argumentales; el sentimiento de culpabilidad "freudiano" por temprana muerte de su hermano y la tormentosa relación con su segunda esposa June Carter Cash.

Su hija Rosanne Cash, también gran cantante, avisa a navegantes y próximos espectadores.

Para mí es surrealista ver a una niñita de 4 años representándome en pantalla con una visión tan "hollywoodense" del sufrimiento. Es un filme unidimensional, que no puede abarcar en dos horas a un hombre tan complejo”.

Para los que se queden con ganas de saber un poco más sobre la vida y obra de este pionero del rock paso a señalar unos pequeños apuntes sobre él.

El cantante fue forjado en el gospel, pero adoptado –y luego erigido rey- en el country, el músico es el retrato perfecto del rebelde que inmortalizaba James Dean en los ’50. Un hombre oscuro y luminoso, romántico e impetuoso, capaz de dejarse llevar por el amor, “el más noble de los sentimientos”, según decía, y por la furia desmedida.

Vestía de negro, según sus palabras “por los pobres y los vencidos, los de la calle, los del hambre y de la desesperación

Se opuso a la guerra de Vietnam, pero cantó para las tropas”, recuerda su hija Rosanne, como la introducción hacia la complejidad de un hombre que se mostraba pacifista en sus discursos, mientras coleccionaba armas de fuego y que defendía la causa indígena, pero le fascinaban los cowboys.

Quizás, allí radica el gran secreto de Cash. Su vitál importancia en la música, y el arte, contemporáneo. Porque era un predicador que llevaba la palabra de Dios a los fieles y, también, un hombre que rompía hoteles, se drogaba con frecuencia y tenía problemas con la ley. Según podemos leer en su biografía.

Un hombre que acertaba y se equivocaba. Un personaje que no vendía una imagen de perfección personal, sino que batallaba con los fantasmas propios y ajenos. Es decir, un hombre natural y directo. Como la mayoría de sus canciones.

Poco después de la muerte de su mujer, June Carter Cash, Johnny Cash fue al dentista porque sentía que unas muelas se turnaban para despertarlo a medianoche. El odontólogo le abrió la boca, lo observó y rápidamente llegó a una conclusión: tenía una fractura. Tras meditarlo unos minutos, el médico le ofreció dos posibilidades. Uno: Operarse y correr el riesgo de perder para siempre su voz profunda y amenazante. Dos: Desestimar la cirugía y consumir diariamente cuatro pastillas para mitigar el dolor y sumar una nueva adicción a su currículo. Cash lo escuchó, lo miró y le respondió “prefiero la tercera. No hacer nada y vivir con el dolor”. Murió a los cuatro meses.
La pequeña elección no es casual. Transportó a la música sus ideas de "vida al límite".



Walk.The.Line.CD1.V.O.inglés
Walk.The.Line.CD2.V.O.inglés
Walk the line.subtítulos en español

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